Rápido y Furioso no es una obra de arte en el cine. No es un ejemplo de realización cinematográfica, ni una pieza de vanguardia. Muchos la encuentran “una basura comercial” pero, nadie de nosotros la veía por su guion o actuación. Son películas tremendamente entretenidas, vistosas y con muchos autos, además de personajes con los que uno se encariña fácilmente. Rápido y Furioso se transformó en una película que puso de regreso en el tapete el tema de la cultura automotriz y la pasión por las tuercas, si bien muchos no han entendido la idea, yéndose por las ramas del “flaituning” y los excesivos elementos de fantasía que solo funcionan en una película y no en la vida real. Además Rápido y Furioso introdujo en el cine todos los deportivos de la “Generación Gran Turismo” como el Toyota Supra, el Nissan Skyline y el Mitsubishi Lancer Evolution, autos que eran fruta prohibida en Estados Unidos y que ganaron mucho en notoriedad tras las películas.
En tributo a O’Conner, a Rápido y Furioso (que no sabemos qué sucederá con la próxima entrega) y a Paul Walker, te dejamos una lista con algunos de sus autos más emblemáticos.
Este pequeño ejemplar, es uno de los autos menos predecibles en la historia de Rápido y Furioso, ya que es un vehículo de colección y un clásico europeo. El Escort RS fue uno de los autos de Rally más exitosos a fines de los 60 por su relación peso/potencia.
Fue protagonista en Rápido y Furioso 6, donde Brian O’Conner lo usó para darle casa al tanque de Owen Shaw y después salvarle el pellejo a Roman Pierce, en las autopistas españolas.
La historia cuenta que la franquicia estaba negociando el placement de uno de sus vehículos con Hyundai, lo que significaría la presencia del Genesis Coupé en la saga. Sin embargo, Subaru ofreció un mejor trato con su -en ese entonces recién estrenado- Impreza STI, además de que el auto se acomodaba más a la trama de la película.
Todos sabemos el chiste recurrente entre O’Conner y Toretto, de “deberse un auto de 10 segundos”. Así fue como partió la historia de ambos en la primera película. En Rápido y Furioso 4, Toretto, al usar un detonador dentro de su Charger tras el negocio/caravana que tenía que hacer Braga para cruzar la frontera de México con Estados Unidos, destruyó el Skyline R34 de O’Conner. Después de una vuelta de mano tras escapar de la mafia y esconder el Hummer de Braga con el dinero del contrabando, O’Conner le dice a Toretto que ahora él le debe un auto de 10 segundos. Corte directo y vemos a Toretto rompiendo la ventana de un Impreza STI confiscado en un estacionamiento de la policía, entregándoselo a Brian.
Le fue de gran ayuda a Brian para poder escapar de la mafia de Braga, aunque lamentablemente termino completamente destruido al final de la película en un espectacular accidente.
El Supra de Rápido y Furioso es un auto tremendamente icónico ya que era la obra de arte del taller de Toretto. Por mucho tiempo fue el auto que se asoció a la franquicia, por su vistoso color naranja. En la película no solo lo vemos compitiendo contra un Ferrari, sino que también realizando una carrera contra el Charger de Toretto, auto que queda destruido tras impactar un camión. O’Conner como muestra de fidelidad a Toretto, le entrega las llaves del auto para que pueda escapar de la policía, al final de la película.
Cabe destacar que este Supra fue “reutilizado” en Rápido y Furioso 2, redecorado como el auto deSlap Jack, que vemos competir en la primera parte de la película junto al R34 de O’Conner, al RX7 de Orange Julius (también reciclado del RX7 de Toretto en la primera película) y el Honda S2000 de Suki.
Fruta Prohibida. Lo habremos visto solo en la primera carrera de Rápido y Furioso 2, pero su aparición, el como O’Conner lo compra y lo arregla (mostrado en un mini corto que se incluye con el DVD) y su estatus de culto, inmediatamente lo ponen como el auto más conocido de Brian, además de transformarse de aquí en adelante como su auto favorito. En Rápido y Furioso 4 vemos como nuevamente se pone al mando de un R34 color azul para competir en las carreras de Braga. En las últimas dos películas, vemos que cambia el R34 por un GT-R R35 que usa como auto personal. Hasta le regala un Skyline de juguete a su hijo en la última entrega.
Su protagonismo le valió un importante ascenso en su popularidad, al menos en zonas como América, donde el auto no se comercializa. Parte de su éxito, cimentó el camino para la popularidad del GT-R en otros mercados.
Trivia: en las escenas más rudas, se usó una carcasa de Nissan Skyline (previamente chocado y reacondicionado para parecer un GT-R) con un motor de Escarabajo en su parte posterior.
“Danger to Manifold”. Como olvidar a O’Conner, aprendiendo a correr, apostándole su auto a Toretto, seteando su ECU con un notebook en el interior del auto y esa placa metálica que se desprende del suelo con una lluvia de chispas. Fue la primera carrera de Brian, su primer acercamiento a las carreras con un auto preparado con las piezas que le sacaba al taller donde trabajaba. Finalmente Toretto le gana la carrera haciendo buen uso del nitro, pero al llegar la policía, Brian arranca en su auto.
En la huida, O’Conner ayuda a Toretto a huir de la policía, solo para encontrarse con un grupo de mafiosos japoneses, quienes queman el auto por invadir su territorio. Por esta acción, O’Conner se gana el respeto de Toretto y es invitado a su casa a una fiesta, donde conoce a Mia Toretto, la hermana de Dom, de quien se enamora y finalmente, se casa en las últimas películas.
El Porsche Carrera GT en el que se mató Paul Walker: Una joya al alcance de muy pocos.
El Porsche Carrera GT en el que se mató Paul Walker es una auténtica 'delicatessen' del mundo del motor. Sólo se fabricaron 1.270 unidades. Ahora puedes comprar una de ellas por 345.000 euros... y el mantenimiento anual, que no es 'moco de pavo'.
Imagen de un Porsche Carrera GT.
El coche en el que se mató Paul Walker era una 'bestia' del mundo del motor, una joya de los amantes de esta afición.
Era un Porsche Carrera GT del que, al parecer, sólo se fabricaron 1.270 unidades.
Por eso y por muchas cosas más el precio de este vehículo en el mercado, actualmente, está al alcance de muy pocos: 345.000 euros.
Se considera una joya y para muestra, un botón: En internet se vende uno cuyo dueño simplemente lo tuvo como maqueta, resguardado de los elementos. Es decir, que lo trató como lo que decimos, una joya.
Hablemos ahora de sus prestaciones.
Pesa 1'3 toneladas y tiene la nada despreciable cifra de 612 CV (caballos) o lo que es lo mismo, alcanza velocidades de más de 300 kilómetros por hora.
Alguno se preguntará entonces por qué se hacen coches con esas características si los límites de velocidad no permiten llegar hasta los 300 km/h. Pues bien, en este caso había una explicación: No se trata de un coche utilitario, sino de uno concebido para la competición, para las carreras, y de hecho la marca mandaba una misiva a los propietarios advirtiéndoles de esta circunstancia.
Este modelo se fabricó entre 2004 y 2007, y en concreto el de Paul Walker era del año 2005.
Si os habéis quedado de piedra con lo que cuesta comprar el coche, lo mejor está por llegar: Lo que cuesta mantenerlo.
El biplaza requiere una revisión anual que cuesta 2.500 euros aunque cada año alterno la factura se incrementa hasta los 3.500.
La revisión 'grande' se hace cada 4 años y asciende a 7.000 euros.
Un embrague nuevo cuesta 6.000 euros y cada llanta (de magnesio), 6.400.















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